Monthly Archives: June 2015

El euro, ligeramente infravalorado

 

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En Estimates of Fundamental Equilibrium Exchange Rates  aparecen las últimas estimaciones (Mayo 2015) que William R. Cline viene ofreciéndonos en el Peterson Institute for International Economics sobre monedas sobrevaloradas e infravaloradas. Son las estimaciones que considero mejor realizadas. Las actualiza regularmente cada medio año o así. En la siguiente tabla expone las monedas que se han apreciado y depreciado desde Abril de 2014 a 2015. El tipo de cambio efectivo real del euro se ha depreciado un 11,4%. Ahora, junio, algo menos, que en abril el tipo de cambio medio del euro con el dólar estuvo alrededor de 1,08 y ahora ha subido a 1,13. Como contrapartida el dólar, según el Sr. Cline está ligeramente sobrevalorado. Puede que sea así; yo -más o menos- creo que un tipo neutral para el par euro/dólar sería alrededor de 1,18-1,20, aunque no debemos olvidarnos de que este nivel de equilibrio depende de las cotizaciones de otras monedas, críticamente, en el pasado, del tipo de cambio del par dólar/yuan. Las subidas salariales chinas han ido elevando sin pausa el REER del yuan hasta tal punto que Cline considera que el yuan ya no está infravalorado. Veinte años nos ha llevado llegar a esta situación. Así que entre las grandes monedas no hay ahora mucho desequilibrio. Lean regularmente lo que escribe Cline sobre la economía mundial, que es competente en su trabajo.

REE

Plummeting oil prices combined with asymmetric phasing of quantitative easing (QE) in the United States versus the euro area and Japan has prompted unusually large changes in major exchange rates over the past year. New estimates of fundamental equilibrium exchange rates (FEERs) find the major currencies are now misaligned, with the US dollar moderately overvalued and the euro and yen modestly undervalued. However, the Chinese yuan is no longer undervalued. Just over half of the 34 economies followed in this series experienced changes in real effective exchange rates (REERs) of about 6 percent or more from April 2014 to April 2015. The most important changes were the large effective appreciations by the US dollar (about 12 percent) and the Chinese yuan (about 12 percent), and the large effective depreciations of the euro (about 11 percent) and the yen (about 8 percent). Although the dollar has risen to about 8 percent above its FEER, it is too early to conclude that any adverse effects of the stronger dollar outweigh the benefits associated with stimulus to global growth from additional QE in the euro area and Japan. However, if the dollar were to continue along a path of further strengthening, the associated distortions could prove counterproductive for both the United States and the world economy at some point.

Some unpleasant arithmetic for the Chinese economy

 

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[this is the translation of a previous post]

As you may know, in September 1973 Salvador Allende’s socialist government was overthrown in a coup d’etat. What is less known is that with that government one of the most interesting applied projects in the history of economics came to an end: Cybersyn. Cybersyn was a centralised management system for the Chilean economy devised by the British scientist Stafford Beer, whose theoretical work up to then (in the field of cybernetics) focused on how to develop complex systems that could be self-regulated in a natural way, using the human nervous system as a model. Beer’s works were known worldwide, so in the midst of the Cold War and the centralism vs. market debate in its heyday, the Chilean socialist government thought that it would be a good idea to have the most advanced theoretical arsenal for socialist planning on its side. At the peak of the Chilean system there would be 7 men, who, through an operations room receiving data in real time, would be in charge of most of Chilean economic life. Take a look at this photo to realise how advanced the system was despite being barely in existence for two years – and, even if you don’t believe it, the photo doesn’t come from Star Strek, but surely Spock would have been very proud to call it his workplace. Although we will never know if the system could have worked for long (personally, we don’t think so, but we do think that the system was far more superior than the one used by the USSR at the time), the project can be considered the paradigm of centralised planning in an economy – and the Walrasian auctioneer became flesh, or rather, circuits.

The Chinese economic performance in the last two decades and its possible evolution has become a crucial point for any debate on the future of the global economy. Lately (let´s say, for the last 4-5 years), the debate has been gaining momentum, with (at risk of simplifying) two sides clearly identified: those who think that the current Chinese economic model is sustainable, based on the fact that, after all, it has been a success story and  that there is no reason why it should not continue to be so, and those who believe that the model will come to a halt, and that the sooner Chinese authorities accept this fact, the less painful the subsequent adjustment will be. The debate, as one can imagine, has been influenced by the implicit Western collective perception (and the implicit belief of many western economic analysts) that China is a sort of huge Cybersyn. While Western economies have been suffering from lacklustre economic performance and recurring financial crises in the last few years, public opinion has perceived China as an example of economic success, in part due to what is thought to be detailed and controlled economic planning. Although both sides of the debate agree on the extent of the success of the Chinese strategy so far, we are on the sceptics’ side and think that China has a tough decade ahead and that, furthermore, Chinese government will face severe economic restrictions when conducting economic policy. Therefore, this post will put some numbers to support such an intuition and to better understand which constraints the Chinese economy will face in the next decade.

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Un poco de aritmética desagradable para la economía china

 

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Como muchos de ustedes sabrán, en septiembre de 1973 el gobierno socialista chileno de Salvador Allende fue derrocado tras un golpe de estado. Lo que es menos sabido es que el derrocamiento del gobierno produjo también el desmantelamiento de uno de los proyectos aplicados más interesantes en la historia de la economía: Cybersyn. Cybersyn era un sistema de gestión centralizado de la economía desarrollado por el científico británico Stafford Beer, cuyo trabajo teórico hasta ese momento (en el campo de la cibernética) había consistido en cómo desarrollar sistemas complejos que se pudiesen autoregular de manera natural, utilizando como modelo el sistema nervioso humano. Los trabajos de Beer eran ampliamente conocidos en el panorama mundial, con lo que en plena guerra fría y con el debate centralismo vs. mercado en pleno auge, el gobierno socialista chileno pensó que sería buena idea contar en sus filas con el arsenal teórico más avanzado para su planificación socialista. En la cúspide del sistema chileno estarían 7 hombres, que a través de una sala de operaciones recibiendo a tiempo real múltiples datos de las empresas, controlarían la mayoría de la vida de la economía chilena. Les aconsejamos ver esta foto de dicha sala para que se den cuenta de lo avanzado que llegó a estar el proyecto en apenas dos años de vida – y aunque no se lo crean, la foto no está sacada de Star Strek, aunque seguramente Spock hubiera estado muy orgulloso de comandar en dicha sala. Aunque nunca sabremos si realmente hubiese llegado a funcionar de manera prolongada (personalmente creemos que no, aunque sí creemos que era un sistema muy superior al usado por la URSS de aquel entonces), el proyecto en sí puede ser considerado sin duda el paradigma de la planificación centralizada de una economía – el subastador walrasiano hecho carne, o mejor dicho, circuitos.

El desenvolvimiento económico de China en las dos últimas décadas y su posible evolución han ido convirtiéndose en objeto de debate central para cualquier predicción del futuro de la economía mundial. Recientemente (digamos, desde hace unos 4-5 años), el debate ha ganado un punto de intensidad, en el que (simplificando) hay dos bandos: los que creen que el actual modelo chino es sostenible, basados en que al fin y al cabo ha sido una historia de éxito y no hay razón por la que no deba continuar, y los que creen que el modelo ya no da más de sí, y que cuanto antes lo acepten las autoridades chinas menos doloroso será el posterior ajuste. El debate, como pueden entender, ha estado influido por la percepción del imaginario colectivo occidental (y de muchos analistas económicos occidentales), de que China es una especie de gigantesco Cybersyn. Mientras las economías occidentales llevan años de crecimiento mediocre y continuas crisis financieras, la opinión pública se ha vuelto maravillada en la última década hacia el gigante asiático como un ejemplo de éxito económico, explicado en parte por lo que se dice ser una planificación totalmente controlada y detallada. Aunque ningún lado del debate discrepa del enorme éxito que ha sido al estrategia de crecimiento china hasta ahora,  nosotros estamos del lado de los escépticos en pensar que China tiene una década difícil por delante dados los retos económicos que afronta y, que además, el gobierno tendrá serias restricciones a la hora de desarrollar su política económica. Este post, por lo tanto, pretende poner números a dicha intuición que permitan entender mejor bajo qué restricciones se moverá la economía china en la siguiente década. Continue reading

Osborne el ilusionista

 

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Los aspectos de la deuda pública mundial -de si es mucha, de si se puede pagar, de si se debe pagar, etc.- han estado estos días en el centro de la actualidad. Iba  a comentar un estudio del Fondo Monetario Internacional en el cual tan ilustre institución nos ilumina -quién lo diría- sobre lo poco conveniente de pagar la deuda: mejor dejarlo como está, nos dicen. Pero es que el FMI se está volviendo un tanto Friki, a tono con los tiempos. Entretanto, se nos ha colado el Ministro de los dineros públicos del Reino Unido, Sr. Osborne. Se le ve crecido, después de la contundente victoria electoral. Por lo visto es costumbre acercarse por Mansion House y echar un discurso con motivo de la cena de banqueros de la City a primeros de Junio. Para que quede claro quién manda en UK. Mansion House es la house del Lord Mayor of London (of the City of London). En Londres tienen como dos alcaldes, sorpréndanse, uno de Londres proper, y otro de la City. Este es el Lord Mayor (el otro debe ser el minor). Bueno, pensaran que este Lord Mayor es como el jefe de todo el sector financiero británico. Pues sí, así es.

En tan propicio escenario el Sr. Osborne ha propuesto volver a etapas pretéritas de grandeza (victoriana) y eliminar la deuda pública. Si, han leído bien. No eliminar el déficit, sino la deuda, para lo cual propone legislar superavits presupuestarios permanentes.

Osborne will say that he wants “a settlement where it is accepted across the political spectrum that without sound public finances, there is no economic security for working people; that the people who suffer when governments run unsustainable deficits are not the richest but the poorest; and that therefore, in normal times, governments of the left as well as the right should run a budget surplus to bear down on debt and prepare for an uncertain future.”

He will add: “In the budget we will bring forward this strong new fiscal framework to entrench this permanent commitment to that surplus, and the budget responsibility it represents. This fiscal framework will be voted on by the House of Commons later this year, and assessed by the Office for Budget Responsibility we created.”

A los ingleses (lo de reino unidianos suena raro) les gusta escribir cartas. Manos a la obra, un grupo de economistas han respondido al ministro que su plan no está económicamente fundamentado.

The chancellor’s plans, announced in his Mansion House speech, for “permanent budget surpluses” are nothing more than an attempt to outmanoeuvre his opponents (Report, 10 June). They have no basis in economics. Osborne’s proposals are not fit for the complexity of a modern 21st-century economy and, as such, they risk a liquidity crisis that could also trigger banking problems, a fall in GDP, a crash, or all three.

En fin, esto de devolver la deuda es un desastre. No es moderno.

Lo curioso del caso es que tanto el Sr. Osborne, como quizás muchos de los economistas de la carta, puedan pensar que la deuda pueda eliminarse de una manera u otra (en el caso de los economistas, que exista la posibilidad, aunque ello sea económicamente ruinoso). Esto, como imaginaremos -de imagen- enseguida, es imposible en las circunstancias actuales, y más imposible aún en las circunstancias de grandeza victoriana que puede vislumbrar el Sr. Osborne.

Dentro de no muchos días -estamos imaginando- el Sr. Osborne, después de otra cena, dará una conferencia en la house del mandamás de (p.ej.)  los fondos de pensiones británicos. La probabilidad de un acontecimiento así la estimamos en un 100%. En dicha conferencia el Sr. Osborne exhortará a la ciudadanía en las virtudes del ahorro y de la necesidad de que vayan rellenando la hucha de sus planes de pensiones privados, para que en su retiro victoriano puedan gozar de un nivel razonable de confort. En esa dichosa era dorada la riqueza será abundante pero las pensiones públicas muy reducidas. Dicho discurso será muy bien recibido por el auditorio.

Ahora queda la labor de cuadrar el círculo. La geometría (o más bien la aritmética) de los activos totales de la economía. ¿En qué van a invertir los anteriores gestores de planes de pensiones los incrementados ahorros británicos a la vez que sus inversiones en deuda pública se reducen a cero? El sector privado productivo puede acomodar algo de ello, pero muy poco: toda la inversión privada productiva es alrededor del 200% del PIB. Poca cosa. Y es una constante histórica tozuda; no subirá. En realidad, puede argumentarse, que una gran parte de los incrementos de la deuda pública mundial han sido el resultado de indirectamente acomodar ahorros privados en planes de pensiones y fondos de inversión por encima de las necesidades de inversión privadas.

Así que ahí estamos. No dirán que no es entretenido todo esto.

Amartya Sen: The economic consequences of austerity

 

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Amartya Sen: The economic consequences of austerity 

En los últimos meses se ha desatado una interesante conversación en la blogosfera sobre la supuesta virtud de austeridad de la actual administración británica, o sobre que la austeridad no es tal, o si una cosa o la otra es responsable del aparente éxito económico actual. Amartya Sen, nuestro premio Nobel de economía en 1998, realiza sus comentarios sobre esto en el anterior link. Amartya, que es un personaje en toda regla, tiene un buen número de seguidores que disfrutan con sus escritos. Los que no le conozcan… pues pueden empezar con este post. Aunque no se si yo comparto el optimismo de que es posible obtener mensajes claros de los resultados electorales, sean los del sistema electoral británico e indio, o de cualquier otro lugar. Pero bueno…

It is certainly true that the policy of austerity has been advertised as the reason behind the comparative success of the British economy. This comparison is, however, with Europe, which has been in a bigger hole than Britain, with a more vigorous imposition of austerity, particularly in some countries (Greece is of course the extreme example of that – with the big shrinking of its economy, rather than having economic growth). The relatively positive growth in recent years does not make Britain’s overall experience of growth over the period of austerity particularly impressive, if we look beyond Europe. Not only is the price-adjusted GDP per capita in Britain today still lower than what it was before the crisis in 2008, but also, in the period of recovery from the low of 2009, GDP per capita has risen far more slowly in the UK than in the US and Japan (not to mention some of the faster-growing Asian economies).

Could the British voters, then, have missed the real story? That is possible, and I shall come to that possibility presently, but the voting figures do not quite bring out a groundswell of approval in favour of austerity. There is no question that Labour had a severely bad election, and has lost ground, not just in Scotland, and must rethink its priorities as well as strategies quite radically. But the parties forming the coalition government – the Conservatives and Liberal Democrats – had support from more than 59 per cent of the total vote in the election before last in 2010 (that is, before they sprang the surprise of austerity on the British public); yet the coalition parties together have managed to get only around 45 per cent in this election – after the experience of austerity. Not quite a heady success for the vote-getting ability of austerity. The Tories did get a clear majority of seats on their own (and have good reason to celebrate that outcome), but this achievement came with only 37 per cent of the votes. The success here is just like that of the Hindutva-oriented BJP in India in the elections last year, when it got 31 per cent of the ballots cast but a substantial majority of parliamentary seats. Before we start getting our economic theories from the reading of election results, we have to scrutinise a bit more the message that comes through from the votes and the seats in the constituency-based electoral systems that the UK and, following it, India happen to have.