Monthly Archives: February 2017

A financial balances comment on the US trade balance and Trump’s economic proposals (Part I)

 

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[This post was co-written with Rafael Wildauer, lecturer at Kingston University Business School, who is doing research on the links between income and wealth distribution, credit, growth and financial stability].

It has been almost one year ago from our latest comprehensive report on the US economy, and although we are currently writing our second report which will be published soon (it took us longer than expected, given that our model has undergone several modifications, the most important one being a private sector split between households and businesses), we wanted to share a couple of thoughts with our readers on the current state of the US economy, especially since the election of president Donald Trump in November. The economic proposals the incoming Trump administration are supposed to bring are important, and if eventually fulfilled, we think they will have a clear impact on the economy over the medium-term. In this first part of a two-post series, we will review the recent evolution of the balance of payments and, in the second one, we will go through the effects of Trump’s economic proposals on the future path of the US sectoral financial balances.

While many observers are bewildered by the first steps of the Trump administration, economically the US seems to be doing fine, with GDP growth around 2.5 in 2014 and 2015 and an improving current account. A closer look however shows that the recovery of the current account was strongly driven by an improving oil balance. The trade deficit ex-oil increased over the last three years. A likely explanation is that the US grew faster than some of its main trading partners (notably Europe), which led to a deterioration of the trade balance. Thus, under the economic proposals by the incoming Trump administration and not much further room for an improving oil balance, the current account might deteriorate again. Continue reading

La balanza comercial, el dólar y Trump: principales desafíos para la economía estadounidense en 2017

 

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[Artículo publicado originalmente en El Confidencial]

El 2016 pasará a la historia como un año interesante para la economía estadounidense. Después de un comienzo de año intenso debido a la crisis de las materias primas en febrero y a la subida de los tipos de interés de la Reserva Federal en diciembre de 2015 (que como comentamos en este mismo medio hace un año, y como se ha visto a posteriori, no fue una buena idea), el cierre de año nos deparó la victoria contra todo pronóstico de Donald Trump, que trajo consiguientemente un sentimiento de euforia en los mercados de renta variable, y otra subida adicional de tipos por parte de la FED – cuyos efectos, a pesar de lo que creen muchos analistas, están aún por ver.

Todos estos temas han recibido ya una dosis alta de atención tanto en la prensa especializada como en la blogosfera. Mi propósito aquí no es volver a reproducirlos y repetir tópicos manidos, sino más bien articularlos de tal modo que nos puedan servir como resumen del 2016 y, lo que es más importante, como guía analítica de los principales desafíos de la economía estadounidense en 2017.

Para ello, me gustaría empezar por un hecho poco mencionado pero de vital importancia para el devenir de la economía americana, y que no es otro que la evolución de la balanza comercial (exportaciones menos importaciones de bienes y servicios). Es bien conocido que desde la década de 1980, EEUU ha sufrido de manera permanente un déficit comercial en sus transacciones con el resto del mundo, déficit que además ha aumentado de manera progresiva en las últimas décadas. El déficit comercial alcanzó un 6% justamente antes de la crisis de 2007 (aproximadamente 700 mil millones de dólares), y desde entonces se ha estabilizado en torno al 3% del PIB, una magnitud lejos todavía del equilibrio en las cuentas exteriores pero que no es tan alarmante como los niveles que se alcanzaron hace ya una década. Dicha estabilización aparente, junto con el hecho de que el dólar ha ido apreciándose progresivamente en los dos últimos años sin mayor efecto en la balanza comercial, ha provocado que muchos análisis lleguen a la conclusión de que el sector exterior estadounidense no debería representar motivo de preocupación a corto plazo. Continue reading