Anatomía de dos crisis: la Gran Depresión y la Gran Recesión frente a frente

 

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Los últimos meses han sido pródigos en libros interesantes y de largo alcance sobre temas económicos mundiales. Ya hemos referenciado los libros de Koo y Wolf. Completa la terna de los mejores libros que han caído en mis manos este último trimestre Hall of Mirrors; the Great Depresion, the Great Recession and the Uses -and Misusses- of History. Su autor Barry Eichengreen es un afamado historiador de aspectos monetarios del siglo XX. Otros dos libros suyos anteriores que he leído con provecho son Golden Fetters (sobre el funcionamiento del patrón de cambios oro durante la Gran Depresión) y Exhorbitant Privilege (sobre los privilegios para EEUU de disponer de la moneda de reserva mundial)

Abundan los libros analizando individualmente ambas crisis pero casi ninguno contrastando una crisis con la otra a la búsqueda de patrones que nos puedan dar luz sobre las razones del origen de las supercrisis. En The Great Recession, publicado en 2102, Robert L. Hetzel dedica las cien primeras páginas a un análisis de la Gran Depresión, reservando el resto del libro para los acontecimientos recientes. El esquema utilizado por Eichengreen es diferente, y creemos que muy acertado y novedoso. Va intercalando capítulos de ambos episodios, de las diversas etapas de la crisis, según se van sucediendo. Resulta bastante pedagógico y Mr. Eichengreen es capaz de iluminar cada crisis con ideas obtenidas o reflejadas de la otra. Lo de Hall of Mirrors es referencia, creemos, de esta estrategia narrativa.

foto libro Hall of MirrorsLa idea de Eichengreen es quizás destacar las similitudes, pero lo que a mi más me ha impactado es darme cuenta de cuán diferentes han sido. Como la crisis de 2008-2009 la hemos vivido en directo seguramente creamos que la conocemos mejor. Para mi no tiene demasiado misterio, aunque como unos 500.000 millones de dólares de préstamos hipotecarios de baja calidad, se transmutaron en 1,5 billones de activos hipotecarios tóxicos que han terminado produciendo 30 billones de deuda adicional mundial (asignando a esta causa la mitad del incremento de la deuda mundial que se ha experimentado desde 2008 -60 billones) no es fácil de describir. En contrapunto, la crisis de 1929-1939 (por poner algunas fechas), pese a las enseñanzas de Hall of Mirrors, se me escapa. Quizás tenga más conocimiento ahora, pero estoy más confuso. La diferencia fundamental tal como lo veo es que nuestra crisis (dejando al margen nuestra crisis española) ha sido eléctrica y básicamente bancaria en sus inicios. Aunque desde el verano de 2007 se detectaban ya las consecuencias de las hipotecas subprime, nos fue sino durante los acontecimientos de septiembre-octubre 2008 cuando pareciera el mundo se venía abajo; la quiebra de Lehman Brothers actuando como epicentro del terremoto que bien pudo dejar a todas la banca mundial en quiebra. En comparación la Gran Depresión se desarrolló a cámara lenta y afectó mucho más al PIB, el empleo y los precios. La crisis bancaria generalizada no comenzó sino ya avanzada la crisis económica cuando en el verano de 1931 el banco austriaco Creditanstalt (50% del sistema bancario austriaco) ejerció de momento Lehman, pero también con lentitud.

Alguna sorpresa me he llevado al leer el libro. Una de las diferencias entre una crisis y otra es que en la crisis reciente el comercio internacional cayó en picado en 2009 (casi un 40% en los primeros 6 meses), pero luego se rehízo rápidamente. Por lo visto aprendimos de lo ocurrido en la década de los 30, década en la cual el comercio internacional se desplomó a partir de 1930 y ya no se recuperó. Los países adoptaron medidas proteccionistas y devaluaciones competitivas lo que condujo a una profundización de la miseria comercial internacional. Mucha culpa de todo esto se le ha atribuido a la ley estadounidense Smoot-Haley de 1930, que subió los aranceles en un buen número de productos. Esto desencadenó medidas de represalia del resto de países y contribuyó a la profundización y duración de la crisis. El Sr. Eichengreen dedica algunos párrafos a refutar esta teoría a la cual no le concede apenas ninguna influencia sobre el desarrollo de la crisis. Mi espíritu de comerciante internacional se revela contra esta conclusión, lo que me deja con la tarea de reestudiar todo esto. Si logro clarificar mis ideas sobre ello lo comentaremos en otro post.

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