Compórtese, Sr. Thaler

 

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Queda menos de un mes para que se abra el mercado de fichajes de fútbol, y con ello el período de tiempo en el cuál la prensa deportiva nacional nos inundará con sus portadas mostrando el supuesto interés de un determinado club por este o aquel jugador y, por supuesto, el precio “que hay que pagar” para poder ficharlo.

Richard Thaler, profesor de la Booth School of Business (Universidad de Chicago), ha publicado recientemente su último libro, Misbehaving: The Making of Behavioral Economics. El libro está a camino entre una autobiografía y una introducción amena (en forma de evolución histórica) a muchas de las aplicaciones del campo conocido como behavioral economics (o economía del comportamiento). El libro ya ha recibido varias críticas favorables en EEUU por algunos pesos pesados (aquí, para ver la de Brad deLong), con lo que nos gustaría dar nuestra personal opinión del libro a nuestros lectores.

Ante todo, señalar que creemos ser un libro de muy recomendable lectura. En primer lugar, porque aquellos que no tengan ninguna formación previa en economía del comportamiento lo encontrarán muy accesible y contado en un estilo muy vívido y lleno de humor (sí, de humor; de hecho, Thaler es conocido en círculos académicos por los toques de humor que pone en sus artículos). Segundo, y como muestra el libro, la economía del comportamiento es un campo en crecimiento y que ha demostrado tener múltiples aplicaciones a la vida diaria (del tipo, como muestra Thaler, ¿qué nota máxima debería establecer como profesor para este examen para que mis alumnos acaben estando más contentos, 100 o 137?), con lo que los lectores se identificarán con muchos ejemplos y los encontrarán entretenidos. Tercero, Thaler es una autoridad en la materia (como explicaremos en un momento). Y por último, y no menos relevante, el libro no es caro.

El “endowment effect” y los fichajes de los jugadores de fútbol

Para aquellos lectores no convencidos aún sobre la compra del libro, nos gustaría añadir algunas palabras sobre las contribuciones de Thaler a la economía del comportamiento. Quizás la mayor contribución de Thaler a la teoría económica pueda encontrarse en un artículo que publicó en 1995 con S. Benartzi, en el que proponía lo que ellos bautizaron como “myopic loss aversion” (aversión miope a la pérdida). La aversión miope a la pérdida pretende explicar la conocida regularidad empírica del “equity premium puzzle”, que dice que los rendimientos de la renta variable respecto a la deuda gubernamental a corto plazo (y por tanto, libre de riesgo) son mayores de los que cabría esperar de acuerdo a la teoría neoclásica, y de ahí que dicho fenómeno sea un “puzzle”. Dicho fenómeno fue muy comentado a lo largo de la década de los 90, y no solo por razones estrictamente académicas (imagínese que es un gestor de patrimonios: en ese caso estará muy interesado en cuál será a futuro la diferencia de rentabilidad entre un activo y otro). La aversión miope a la pérdida propuesta por Thaler explica que los inversores muestra aversión a las pérdidas (es decir, las pérdidas influyen más en su ánimo que ganancias de la misma cuantía) y que además suelen evaluar sus carteras de manera recurrente (digamos, unos pocos meses); este proceso de examinar constantemente sus carteras hace que la volatilidad de la renta variable sea mayor que si se computa en términos anualizados. Es decir, los inversores son “miopes” porque consideraban que la renta variable es más arriesgada de lo que realmente es, y dado que tienen aversión a la pérdida, la mantienen en cartera en menos proporciones y eso hace que bajen sus precios y aumente su rendimiento – y por lo tanto su diferencial de rentabilidad con la deuda gubernamental, que es percibida como más segura.

Otra contribución de Thaler a la economía del comportamiento se conoce como el endowment effect (o efecto dotación). Bajo este efecto, la gente valora más las cosas que tiene que si tuviera que pagar por ellas por adquirirlas (por ejemplo, en uno de los experimentos los participantes no querían vender las tazas que se les habían dado a un precio mayor del que estaban dispuestos ellos a comprarlas). En la teoría económica, se supone que si pagas una cantidad por un objeto debe ser esa misma cantidad a la que estarías dispuesta a venderlo. El efecto dotación ha tenido numerosas aplicaciones en el campo de la finanzas (como por ejemplo, por qué la gente le coge “cariño” a sus acciones), pero aquí les vamos a mostrar una pequeña idea que les resultará entretenida.

Se habrán preguntado qué tiene que ver el bueno de Thaler y su libro con el párrafo con el que hemos abierto la entrada. Bueno, pues resulta que el efecto dotación se puede aplicar al mercado de fichajes de fútbol (en realidad, a cualquier otro deporte), y en concreto, a averiguar por cuánto estaría dispuesto un club a vender a un jugador suyo. Un ejemplo concreto: el posible traspaso de Paul Pogba, actual jugador de la Juventus de Turín y que se considera que puede ser (por precio) el fichaje de este verano. Al margen de posibles compradores (y jeques árabes) que pujen el precio del jugador al alza, ¿cuál debería ser el precio que la Juventus debería dar por bueno para vender al jugador? De acuerdo con la teoría económica, el precio al que estaría dispuesto a comprar ese jugador en el mercado. ¿Se imaginan a la Juventus pagar unos 80 millones de euros (cifra que se suele dar en la prensa, y que por tanto hay que tomar con cautela) por el fichaje de Pogba si tuviese que hacerlo ahora? No, claro que no. Una cifra más correcta podrían ser 45 millones de euros (o incluso menos, ya que no puedo recordar la última vez que la Juventus se gastó ese dinero en un jugador). En el caso de que el jugador sea finalmente vendido a un precio superior, estas disquisiciones no tendrán mucho sentido (la directiva se estará frotando las manos con el dinero obtenido del traspaso), pero en caso de que no lo vendan, el club entonces corre el riesgo de quedarse con un activo (y con la posibilidad, entre otras, de que se lesione) por el que en caso de tener que comprarlo no pagarían esa cantidad. ¿Cuántos jugadores no se han quedado una temporada más en su club y han visto como su valor bajaba la siguiente temporada considerablemente? Una conclusión del efecto dotación aplicado al fútbol nos dice entonces que los clubes más limitados en recursos (o no tan limitados, como en el caso de la Juventus) se ven forzados a vender jugadores no sólo por motivos puramente económicos (para balancear sus cuentas de resultados), sino también porque ello demuestra una gestión de los activos razonable.

Volviendo a Thaler y su libro: compórtense y compren el libro.

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