El descubrimiento de Polonia

 

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Tengo en mis manos el libro reciente de Brian Pinto, How Does my Country Grow. El Sr. Pinto trabajó 30 años en el Banco Mundial. Quizás otro día comentemos el libro, que tiene bastantes enseñanzas. De momento obtengo de el una idea; nos dice que hay un profunda distancia entre el economista académico y el country economist, entendiendo por este aquél economista que practica una rama separada de la economía, lo que le lleva en su trabajo a una inmersión en el engorroso trajín de entender como en la práctica funciona un país. Los economistas académicos llevan una vida placentera, en su mundillo especializado. Podríamos decir resuelven los problemas del mundo mirando un cuadro de mando con estadísticas comparadas de países e indicadores de la supuesta realidad. Así se cometen muchos patinazos, nos dice. En contraposición, en el primero de los capítulos del libro dedicado al estudio de países nos cuenta -como un country economist- que pasó en Polonia, Why Poland Beat the Odds, en la época de la transición al capitalismo. Parece no lo hicieron mal del todo.

Un amigo mío me envía hace unos días este link.  En la entrevista a Hans-Werner Sinn, presidente del prestigioso centro de estudios alemán IFO y profesor de la Universidad de Munich- con motivo de una visita a Madrid, invitado por el Instituto de Empresa y Humanismo de la Universidad de Navarra. Habla de la situación española, alemana y lo inevitable de seguir con la política de reducir salarios en España.

El post no me había estimulado lo suficiente para dedicar un tiempo a escribir sobre ello,  hasta que doy con esta entrada de ayer del Sr. Sinn. En ella nos dice:

Indeed, for countries like Greece, Portugal, or Spain, regaining competitiveness would require them to lower the prices of their own products relative to the rest of the eurozone by about 30%, compared to the beginning of the crisis. Italy probably needs to reduce its relative prices by 10-15%. But Portugal and Italy have so far failed to deliver any such “real depreciation,” while relative prices in Greece and Spain have fallen by only 8% and 6%, respectively.

Tanta repetición sobre lo idóneo de que nos hagamos pobres me ha motivado a intervenir. Reitera lo que comentó en la visita reciente a España, que copiamos a continuación, sobre la necesidad de la reducción de precios, aunque en este caso sin precisar lo del 30% anterior.

La austeridad es siempre un problema pero, en casos como el de España, es inevitable: su deuda exterior es enorme, tanto como la deuda combinada de los cinco Estados que más han sufrido la crisis, incluida Italia. En la situación actual, el sur de Europa solo tiene una vía: reducir su nivel de precios en relación al resto de la eurozona.

Libros

No que los españoles necesitemos que nos traduzcan el anterior párrafo en inglés; en una entrevista a El País hace un año nos dice lo siguiente (casi no lean la entrevista que igual no cenan):

La ventaja de España es su potencial para recuperar competitividad. Ha mostrado flexibilidad, y eso hace posible mejorar vía exportaciones. La desventaja es su deuda externa, de más de un billón de euros. Pero lo más importante es la competitividad, y ahí soy medianamente optimista. A la vez, no tengo dudas de que les espera una década, incluso más, de austeridad hasta llegar a esa devaluación interna del 30%.

Parece que en el párrafo anterior le tiembla el pulso, eso de potencial para recuperar competitividad y lo de ser medianamente optimista es sospechoso. Al final rectifica y vuelve al redil del nutrido grupo de economistas europeos que no ven un salario -por bajo que sea- que no haya que reducir aún más para solucionar los problemas macroeconómicos.

¿Cómo le iría al Sr. Sinn como country economist a lo Pinto? Pues no se como le iría en Italia o Portugal, pero podemos imaginarlo… si su conocimiento es proporcional al que exhibe sobre España el futuro lo tiene mejor en la academia de Munich. La razón es que el consejo de una devaluación interna para España del 30% (hemos ya avanzado un 8% en ello, menos mal) está espectacularmente fuera de lugar. Como bien dice, esto de la devaluación interna es para ganar competitividad. Tiene una cierta lógica para Grecia (aunque ya no tanta como comentamos en el primer post sobre nuestra modest proposal sobre Grecia) pero aplicársela al país (España) que mejor desenvolvimiento exportador ha tenido de todos los países avanzados del mundo en los últimos 20, 10, 5 años -el horizonte pasado que les guste- es una alarmante metedura de pata. Sí, España ha tenido en los pasados años (todos esos) mejor desenvolvimiento exportador que Alemania. Incluso un economista académico debería haber localizado esto en su panel de control; a un country economist nunca le hubiera pasado esto. Y además, y sin ninguna devaluación interna adicional en el futuro, seguiremos teniendo mayor incremento de exportaciones que Alemania… los sistemas hacen lo que hacen, y con feedback positivo de lo que hacen, mejorando. No tenemos en España ningún problema de competitividad internacional: en realidad es nuestra gran fortaleza.

Un día el Sr. Sinn descubrió Polonia… la dejamos en estado prometedor con el Sr. Pinto. Pero parece que todavía les falta. Una pena.

Hay que distinguir entre la recuperación de los resultados empresariales y la de largo plazo, basada en la recuperación de la competitividad estructural. La primera está en marcha, pero en el largo plazo aún queda mucho camino por recorrer. El sur de Europa debe esperar a que los salarios de los países del este igualen su nivel. Los sueldos españoles aún triplican a los polacos y habrá que esperar una década o más para la paridad.

Polacos, ¡daos prisa! Aunque me temo que lo que el Sr. Sinn dice de la espera y la paridad es más bien que nuestros salarios se reduzcan al nivel de los polacos, no vaya a ser que los polacos tengan problemas de competitividad con sus vecinos de Bielorrusia.

Este post tiene interés iluminador para dar luz sobre lo inapropiado de las propuestas e ideas del Sr. Sinn para España, ideas que en el mundillo económico son bien sabidas y que mucha gente considera la leche en bote del conocimiento económico. A estos últimos es difícil que ningún dato les haga cambiar de opinión. Pero a muchos otros espero que les sirva de antídoto para cuando cojan la prensa hispana. Ya verán que el título de country economist no se gana solo por vivir en el país, y verán reflejado en una buena mayoría de comentarios el generalizado desconocimiento de aspectos básicos de la economía española que tenemos los españoles.

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